Pero ¿y lo más importante, es decir, las interpretaciones? Pues hay de todo, dentro de un nivel medio alto. Voy a resumir mis impresiones sin entrar en demasiados detalles.
Gran y agradable sorpresa la Primera: una versión nada caprichosa, sino rigurosa, al servicio a más no poder de la partitura, pero no por ello distante o fría, sino apasionada. De todo punto irreprochable, y más que eso. De aquí en adelante tendré que seguir con lupa a Daniel Harding (que tenía en Virgin una horripilante Cuarta del mismo Mahler). 9.
Gran, sólida versión de la Segunda por su director titular, Mariss Jansons, a la que sólo le achaco ciertas dulzonerías en los momentos más líricos, sobre todo del primer movimiento. Bien Ricarda Merbeth, admirable Bernarda Fink. A la conclusión le falta elevación (¡Bernstein!). Maravillosa, una vez más, la Orquesta, y estupendo el Coro de la Radio de Holanda. 8.
Tercera: Formidable primer movimiento de Jansons. Todo en su sitio; en el finale, puede que la gran lentitud sea un poco forzada, pero la coda es impresionante y creíble. De nuevo magistral la Fink. 8,5.
Cuarta: salvo por ciertos tirones de tempo algo innecesarios y más bruscos que fluidos, es una francamente buena versión de Iván Fischer, que tampoco deja huella. Impecable Miah Persson. 7,5.
Quinta: bastante bien, salvo algunas licencias un poco excesivas en el tempo, sobre todo en los movs. 2º, 3º y 5º. Tampoco Daniele Gatti deja aquí especial huella. 7,5.
Impresionante Sexta, lentísima (95’). Pero el gran Lorin Maazel logra que no lo parezca: ni la menor sensación de morosidad forzada. Pulso incesante, claridad asombrosa, sentido trágico inexorable. Una de las mejores “Trágicas” que haya escuchado jamás (siempre ligeramente por debajo de la milagorsa grabación en audio de Barbirolli). ¿Algún pero? Sí, sólo uno: en un momento del tercer mov. (me refiero al Andante moderato: minuto 57’40”), Maazel sucumbe a la tentación de la dulzonería, con unos empalagosos portamentos. Alucinante la Orquesta: tal vez es el director que más obtiene de ella en toda la serie. 9,5.
Sobria, objetiva, implacable Séptima de Pierre Boulez (por cierto, no tengo noticia de que ni él ni Maazel hubieran grabado alguna vez con esta Orquesta). 8. (Lamento afirmar que ninguna de las versiones supuestamente rigurosas de esta Sinfonía me gusten: sólo lo hace, y de qué manera, la inmensamente creativa de Klemperer. Que no es la “Séptima de Mahler”, sino de “Mahler/Klemperer”. Nunca jamás he escuchado una interpretación tan personal y creativa, de obra alguna, como esta grabación, realizada por EMI en noviembre de 1968, con sonido a-lu-ci-nan-te).
Octava candente de Jansons, con unos Coros (no sólo holandeses) y una Orquesta en estado de gracia. La grabación es impresionante, teniendo en cuenta las dificultades (dinámicas y de equilibrio) que presenta. Serios altibajos en los cantantes: barítono y bajo mediocres, tenor demasiado lírico. Sólo María Espada (Mater gloriosa) me ha encantado. 8,5.
Serena, profunda, Novena de Bernard Haitink. Una de las grandes interpretaciones discográficas de un mahleriano de pro. Sin excesos ni exhibicionismo, sin sobreactuaciones, toda ella es verídica, sincera, creíble, conmovedora. Desolado hasta el límite el final de la obra, que se disuelve en la nada. 9,5.
En la versión de la partitura completada por Deyck Cooke, Berthold Goldschmidt, Colin Matthews y David Matthews, la Décima de Eliahu Inbal me ha decepcionado: Adagio inicial light (¡imperdonable!), movimiento final efectista, con fuertes y secos bombazos (que deben ser más sordos y sórdidos, con la piel del bombo menos tensa: escúchese a Chailly). Bastante mejor los tres movs. centrales. 6.
Totenfeier de trámite: mal por Fabio Luisi (el gran verdiano y straussiano). 6. La Canción de la Tierra, en cambio, no es así, sino con serios altibajos (pasajes muy buenos, otros rutinarios, o caprichosos y hasta un pelín banales). Correcto, aunque demasiado lírico, Robert Dean Smith, e imponente la contralto Anna Larsson. 7.
0 comments:
Post a Comment