Es un enorme placer poder ver en acción a uno de los más grandes directores aún vivos, Kurt Sanderling (nacido en 1912, es decir con 98 años), en el DVD que EuroArts acaba de publicar. Es un concierto filmado en la Philharmonie de Berlín el 8 de junio de 1992 que constó de dos obras: el Segundo Concierto para piano de Saint-Saëns y la Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky. En aquél, un aún joven Bronfman (34 años) realmente arrasó: nunca había escuchado una interpretación tan abrumadora, tan poderosa, elocuente y vehemente, tan rapsódica y fantástica, tan formidable en suma. La dirección está a su altura, y completamente en consonancia, e impresionante la Filarmónica de Berlín. Recreación, pues, histórica de este hermoso Concierto, que mira a Bach y también a Liszt. Bronfman, aclamado insistentemente, acabó regalando una preciosa Sonata de Scarlatti (la K 11).
En la Cuarta de Tchaikovsky Sanderling se mueve como pez en el agua; su conocimiento y familiaridad con esta obra son proverbiales. Sin excesos de ningún tipo, sin efectismos innecesarios, incluso con contención –sobre todo al principio–, pero con un pulso y un rigor que pueden recordar a Klemperer, el director germano-ruso logra una tremenda tensión ya en el desarrollo del primer movimiento y, tras un emotivo (¡pero no dulzón!) “Andantino” y un asombroso Scherzo, vuelve a la carga en un furibundo Finale, que es a la vez en cierto modo triunfal y desesperado. De nuevo, asombrosa, más aún que de ordinario, la Filarmónica de Berlín. Con excelente calidad de sonido y de imagen, un DVD (creo que el único con Sanderling) para no perdérselo.
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